Tenía 14 años, filmó una película de guerra con balas reales y el rodaje fue tan brutal que su director dejó el cine
La película Ven y mira provocó un severo impacto psicológico en su joven protagonista, Aleksei Krávchenko, y causó el retiro definitivo del cineasta soviético Elem Klímov. La violencia de la producción sobre los crímenes nazis en Bielorrusia dejó secuelas emocionales imborrables en ambos creadores.
Para retratar la destrucción de 628 aldeas quemadas junto con sus habitantes durante la Segunda Guerra Mundial, el director rechazó contratar a actores profesionales experimentados. Klímov seleccionó a Krávchenko cuando apenas tenía 14 años y lo sometió a intensas jornadas de preparación emocional.
Ante la dureza de las escenas y el temor a secuelas permanentes en la salud mental del adolescente, la producción contrató a un especialista en hipnosis para intervenir en su subconsciente. El cineasta Elem Klímov justificó esa medida al declarar que “podría haber terminado en un hospital psiquiátrico”.
Las exigencias físicas agravaron la tensión psicológica del menor durante los nueve meses de filmación cronológica. Para reflejar el demacramiento del personaje, el actor debió realizar jornadas de carrera alimentándose únicamente con agua. Krávchenko recordó que “después de ver todas esas imágenes la gente de la producción me ofrecía pastelitos, pero no podía comer nada; tenía el estómago cerrado”.













