Manon y su trágica historia suben a escena con el Ballet del Teatro Colón
El Ballet del Teatro, a cuyo frente Julio Bocca cumple su segunda temporada, acaba de llevar a escena Manon, una obra en tres actos creada por el coreógrafo británico Kenneth MacMillan y estrenada en el Covent Garden de Londres en 1974.
La inspiración en la famosa novela del Abate Prévost, publicada por primera vez en París en 1727, es muy directa: personajes, acontecimientos, vestuario y escenografía que evocan la época de la historia, así como lo sustancial del relato y su ambiente, todo está ahí.
Por supuesto, el pasaje desde un texto literario a una obra de danza requiere siempre, y requirió sin duda de MacMillan en sus ballets narrativos (como su muy conocido Romeo y Julieta), un tratamiento particular. Particular en el sentido de elegir aquello que puede ser sí efectivamente “contado” con la danza, dejando de lado lo que la literalidad del texto no puede traducirse a movimientos corporales.
Hagamos primero una breve síntesis de La historia de Manon Lescaut y el caballero De Grieux – este es el título de la novela-, que produjo un gran escándalo en el momento de su publicación: Manon, una joven muy atractiva y que aparentemente vivió situaciones de pobreza, seduce al casi adolescente caballero De Grieux. Su familia lo ha destinado a la carrera eclesiástica y repudia la relación del muchacho con esa mujer de mala reputación.
A partir de un primer encuentro la historia va de mal en peor: Manon engaña a su amante con un hombre muy rico pero luego los enamorados se reconcilian, más de una vez, de maneras borrascosas.
Después ella se vuelca a la prostitución y es expulsada de Francia por ese motivo. De Grieux la sigue en el mismo barco hasta una colonia inglesa en América del Norte; Manon es violada por el guardián de la cárcel y finalmente huye con su amante hacia el desierto donde morirá en brazos de él.













