Los bares que hicieron historia en Buenos Aires: las mesas donde nacieron canciones y leyendas del tango y el rock
Los bares y cafés de Buenos Aires son parte fundamental de la historia cultural argentina: fueron refugio de escritores y artistas, escenarios de encuentros y discusiones, lugares ligados al tango y protagonistas del nacimiento y desarrollo del rock nacional. Del Café Tortoni, La Giralda y Homero Manzi a La Cueva, La Perla del Once y Rodney Bar, estos espacios forman parte de una Buenos Aires que también se puede contar a través de sus mesas.
Su importancia fue tal que incluso existe un tango dedicado a ellos. En 1948, Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores compusieron Cafetín de Buenos Aires, donde el café aparece como una especie de escuela de vida: esas “mesas que nunca preguntan” son testigos del amor, la amistad, las discusiones y también de los desengaños.
Por esas mesas pasaron músicos, escritores, poetas, artistas e intelectuales. En algunos casos se tejieron amistades y, en otros, nacieron canciones que terminarían formando parte de la cultura argentina.
Este recorrido comienza en uno de los cafés más emblemáticos de la ciudad: el Café Tortoni.
Fundado en 1858 por el francés Jean Touan, comenzó a funcionar en Rivadavia y Esmeralda y luego se mudó a Rivadavia 826. Con la apertura de la Avenida de Mayo incorporó su actual entrada sobre esa arteria y, en 1898, quedó terminada la fachada diseñada por el arquitecto Alejandro Christophersen.
Para entonces, el Tortoni ya era un refugio de la bohemia porteña. Sus mesas recibieron a Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni, Baldomero Fernández Moreno, Quinquela Martín y Carlos Gardel, que incluso tenía la suya mesa preferida, alejada de la entrada y de la mirada de sus admiradores.













