El adiós definitivo al Negro Rubén Rada volvió a juntar a una multitud respetuosa y festiva
Uruguay bate el parche en honor al Negro Ruben Rada, que murió el miércoles a los 83 años. El punto de encuentro para el último adiós fue en Montevideo, exactamente en Isla de Flores 1418 entre Barrios Amorín y Santiago de Chile, a las 11 de la mañana. De ahí partió el cortejo hacia el Cementerio del Norte. Destino final: el panteón perteneciente a la Asociación General de Autores del Uruguay.
La despedida popular había comenzado el mismo miércoles, una vez conocida la triste noticia, con tambores y canciones. Cientos de personas salieron a las calles de Montevideo. La convocatoria nació de manera espontánea. Durante la noche, en Minas e Isla de Flores se fue juntando la gente y, con más convicción que fuegos de artificio, vibró invitando a los cuerpos y sublimando la tristeza.
Una multitud lo despidió el jueves en el Palacio Legislativo. El velatorio abierto al público duró hasta pasadas las 21. Junto al féretro se cantó Muriendo de Plena con algunos llantos, pero sin pena. Los colectivos anduvieron con un cartelito en el parabrisas que reproducía el título de otra de sus canciones más conocidas: Quién va a cantar.
El jueves fue duelo nacional. Banderas a media asta durante toda la jornada en todos los edificios públicos. Natalia Oreiro, Ricardo Mollo, Dante Spinetta y León Gieco pasaron por el velatorio. Lucía Topolansky, viuda del expresidente uruguayo José Pepe Mujica, fue una de las primeras figuras de la política uruguaya en pasar por Pasos Perdidos del Palacio Legislativo para despedir a Rada.
Sandra Mihanovich dijo: "Su esencia, su alma, su espíritu y su energía sigue estando y estará para siempre". Oreiro lo llamó “lo más grande del Uruguay” y subrayó tres aspectos: artista, persona y amigo. "Era inteligente, cálido, generoso y ocurrente”.













