Christophe Rousset llega al Teatro Colón con Theodora y advierte: “El ser humano parece incapaz de encontrar la paz”
En 1750, cuando Georg Friedrich Händel estrenó Theodora en Londres, la recepción estuvo lejos de hacer justicia a la obra. El oratorio tuvo apenas tres funciones y no despertó el entusiasmo que el compositor esperaba. Sin embargo, con el paso del tiempo, se convirtió en una de las creaciones más admiradas de su producción.
Händel habría llegado a considerar que el coro “He saw the lovely youth” superaba incluso al célebre “Aleluya” de El Mesías. Más de dos siglos y medio después, la intensidad dramática, la profundidad emocional y la complejidad de sus personajes siguen interpelando al público.
Esa vigencia estará en el centro de la presentación de Theodora en el Teatro Colón, concierto con el que cerrará su temporada el Mozarteum Argentino. Al frente estarán Christophe Rousset, el Monteverdi Choir y los English Baroque Soloists.
Clavecinista y director, fundador de Les Talens Lyriques, Rousset es una de las figuras destacadas de la interpretación históricamente informada, con una trayectoria dedicada especialmente al repertorio barroco y clásico.
Para el músico francés, la visita tiene además un significado personal: será su primera presentación como director en el Colón, aunque conoce la sala desde hace más de cuatro décadas. Había tocado allí el órgano durante una gira de Philippe Herreweghe, alrededor de 1984. Ahora regresa con una obra que desdibuja las fronteras entre el oratorio y la ópera. Theodora cuenta una historia de persecución religiosa, intolerancia y martirio, pero su música no se limita a representar el sufrimiento: alterna la contemplación, la alegría, la fe y la desesperación.
En diálogo con este diario, Rousset reflexiona sobre la actualidad de Händel, la riqueza expresiva del Barroco y la capacidad de esta partitura para conmover a los oyentes de hoy.













