Nicolás Vázquez, el hombre orquesta y taquillero de la Calle Corrientes vuelve a la TV para conducir Popstars y transmitirles a las participantes que “si pude yo, pueden ustedes”
Típico día de invierno, llovizna que cae pero no moja, la noche que se adelanta a la seis de la tarde y, desde arriba, la calle Corrientes se ve distinta. No es que Nicolás Vázquez esté subido a algo -que, con su su presente, más de uno estaría, cuanto menos, montando a un pony-, sino que eligió para la nota el primer piso de Puny, un salón para charlar en intimidad. Con todas las sillas y sillones a disposición eligió una que justo le da la espalada al Lola Membrives, en el que cada noche da pelea desde el escenario. Mirándolo de frente, se lo ve sencillo con su gorrita y comiendo huevos revueltos, pero sorpresivamente queda enmarcado por la enorme marquesina de Rocky, su Rocky.
Parece una puesta en escena perfecta: él chiquitito, y su alter ego en una gigantografía que lo muestra sangrando, que lo muestra ovacionado, que lo muestra con Susana Giménez, que lo muestra como uno de los más exitosos de la cartelera porteña.
Un rato antes de su subir a escena -y al ring- habla de su nuevo desafío profesional, que le sumará horas a su agitada hoja de ruta laboral, sin descuidar la personal. Unas cuantas mesas más allá lo espera su pareja, Dai Fernández, también su novia de ficción en la obra que seguirá en cartel hasta noviembre.
Después de un año díficil, en el que se separó de la actriz Gimena Accardi -situación de la que prefiere no dar detalles, tras el escándalo mediático que generó esa ruptura después de 18 años de relación-, cuenta cómo transita el 2026.
-Estoy equilibrado emocionalmente y un poco cansado laboralmente, porque empiezo a sentir la carga de este año y del anterior. Voy por el segundo de Rocky, con las grabaciones de Popstars (debuta el lunes a las 21.30, por Telefe) y en el día a día de Annie, con la dirección artística y todo lo que rodea a ese musical, pendiente de las nenas (hay varios elencos infantiles rotativos) y Gustavo (Yankelevich, el productor general) confía mucho en mí en la diaria. A veces voy y corrijo alguna luz, alguna cosita, me gusta estar en todo lo que puedo.
-Me cuesta dosificar la entrega, soy muy de dar y me gusta, pero estoy empezando a sentir cansancio y al mismo tiempo mi responsabilidad no me permite aflojar.













